Por: Mag. Sandra Arroyo Román
Docente de la Carrera de Contabilidad y Finanzas – Universidad Continental, sede Cusco.
Publicación: 20/09/2026
Cuando un producto deja de ser solo un producto
En los primeros ciclos de la carrera de Contabilidad y Finanzas, aprender qué es un activo, un pasivo o el patrimonio suele comenzar con conceptos que, inicialmente, pueden resultar complejos de comprender y aplicar para los estudiantes. Sin embargo, el reto aparece cuando necesitan reconocer estos conceptos en situaciones concretas y relacionarlos en entornos empresariales planteados en clase.
La situación descrita se hizo evidente en un grupo de 36 estudiantes de primer ciclo del curso Introducción a la Contabilidad. A pesar de que los conceptos básicos habían sido abordados, persistían dificultades para identificarlos en contextos reales. La pregunta entonces fue: ¿Cómo lograr que los estudiantes dejen de percibir la contabilidad como un conjunto de definiciones y comiencen a descubrirla de manera práctica en aquello que los rodea?
La respuesta dio origen a “La vida secreta de un producto”, una experiencia de aprendizaje que convirtió productos de uso cotidiano en protagonistas del aprendizaje.
De la definición al descubrimiento
La experiencia partió de una idea sencilla: todos consumimos productos, pero pocas veces nos detenemos a pensar qué hay detrás de ellos.
Los estudiantes se organizaron en siete equipos y seleccionaron diferentes productos, entre ellos bebidas, conservas, productos lácteos, chocolates y artículos de higiene. A partir de ellos, comenzaron a reconstruir su historia.
¿Qué recursos se necesitaron para producirlo? ¿Cómo se obtuvieron? ¿Qué obligaciones pudieron generarse? ¿Qué aportaron los propietarios? ¿Qué papel cumple la contabilidad en todo este proceso?
Estas preguntas permitieron que los estudiantes pasaran de observar simplemente un producto a analizar todo aquello que se encuentra detrás de él. Identificaron materiales, envases, etiquetas, marcas, maquinaria, instalaciones, transporte, trabajadores y fuentes de financiamiento. Posteriormente, clasificaron estos elementos como activos, pasivos o patrimonio y diferenciaron las fuentes y los usos de los recursos.
Así, los conceptos contables dejaron de presentarse únicamente como definiciones para convertirse en herramientas que permitían explicar una situación concreta y cercana.
Cuando el producto se convierte en protagonista

Imagene generada por IA https://www.gemini.com
El siguiente paso fue convertir todo ese análisis en una historia.
Cada equipo creó una historieta o narración digital titulada “La vida secreta de un producto”, utilizando herramientas como Canva, Pixton, StoryboardThat o Gamma. El producto seleccionado se convirtió en protagonista y los estudiantes tuvieron que contar, de manera creativa, qué ocurría detrás de su elaboración y comercialización.
La experiencia se desarrolló en tres momentos: inicio, desarrollo y cierre. Primero se exploraron los conocimientos previos y las dificultades de los estudiantes; luego se realizó el análisis del producto y su clasificación contable; finalmente, los equipos presentaron sus historias y compartieron sus aprendizajes mediante una retroalimentación colectiva. De esta manera, el aprendizaje de los conceptos contables se vinculó con el trabajo colaborativo, la creatividad y el uso significativo de herramientas digitales.
¿Qué ocurrió en el aula?
Los resultados mostraron una participación activa durante toda la experiencia. Los siete equipos culminaron sus trabajos y presentaron sus productos digitales, generando evidencias mediante fotografías, videos, historietas y narraciones.
Uno de los principales resultados fue que los siete equipos lograron identificar y clasificar correctamente los elementos trabajados como activos, pasivos y patrimonio. Si bien se observaron diferencias en la profundidad de la explicación y en la argumentación de cada equipo, todos alcanzaron el propósito central de la actividad.
Asimismo, en actividades posteriores se observó mayor seguridad y precisión al aplicar estos conceptos en ejercicios y casos. Esto permitió apreciar que el aprendizaje no quedó limitado a la elaboración de la historieta, sino que comenzó a trasladarse a nuevas situaciones de aprendizaje a lo largo del curso.
La experiencia también favoreció la interacción entre los estudiantes. Cada equipo tuvo que discutir, seleccionar información, argumentar sus decisiones y llegar a acuerdos para construir una historia común.
Una nueva manera de mirar la contabilidad

Imagene generada por IA https://www.gemini.com
“La vida secreta de un producto” permitió cambiar la perspectiva desde la cual los estudiantes se acercaban a los primeros conceptos de la contabilidad.
Un producto cotidiano puede parecer algo simple: una botella, una conserva o un chocolate. Sin embargo, cuando los estudiantes comienzan a preguntarse qué recursos fueron necesarios para producirlo, de dónde provinieron, qué obligaciones pudieron generarse y qué aportes hicieron posible su existencia, descubren que detrás de ese producto existe una realidad que puede ser explicada mediante la contabilidad.
La experiencia permitió acercar la teoría a situaciones concretas y generar un aprendizaje más activo y significativo. El estudiante dejó de ser únicamente receptor de conceptos para convertirse en observador, investigador, creador y narrador de una historia construida desde la perspectiva contable.
Una historia que puede continuar
La experiencia demuestra que enseñar contabilidad en los primeros ciclos requiere creatividad docente para llevar los conceptos abstractos a situaciones concretas y reconocer que la contabilidad forma parte de la realidad que nos rodea. Está presente, por ejemplo, en los productos que consumimos, detrás de los cuales existen recursos, personas, procesos y decisiones que conforman una historia que pocas veces conocemos. Descubrirla permite comprender que la contabilidad no es solo un conjunto de definiciones, sino una forma de entender la realidad.
Porque detrás de cada producto hay mucho más de lo que vemos. Solo necesitamos aprender a mirar, preguntar y descubrir lo que permanece oculto.
Todo producto tiene una vida secreta y la contabilidad es quien la cuenta.




