Por: Mg. Paola Espinoza Gutiérrez
Publicado: 2804/2026
Uno de los aspectos que los estudiantes enfatizan cuando califican el desempeño docente es la retroalimentación, pues suele llegar tarde y la oportunidad de mejora se diluye.
Pero, en muchos casos, este no es un problema de voluntad o motivación docente, sino de capacidad de alcance, pues brindar acompañamiento pertinente a grandes grupos de estudiantes es un gran desafío.
La University of Sydney nos muestra un caso de éxito de cómo afrontar este desafío. Los docentes desarrollan agentes de inteligencia artificial adaptados a sus asignaturas para ofrecer acompañamiento a sus estudiantes en tiempo real, incluso cuando ya no están presentes, logrando llegar a sus estudiantes 24 horas al día.
La innovación en el uso de estos agentes está en el rediseño de las experiencias de aprendizaje, no para que los estudiantes obtengan respuestas, sino para que desarrollen competencias y habilidades como comunicación, empatía y pensamiento crítico, que los entrene para el mundo real.
Por ejemplo, la Dra. Petra Avramovic, docente de la asignatura “Patología del habla”, desarrolló un agente que actúa como el padre o la madre de un niño con tartamudez, con quien los estudiantes conversan para darle consejos, perfeccionando así sus habilidades de comunicación clínica.
Al respecto, el testimonio de una estudiante de 19 años, indica que conversar con el agente, le proporcionó una preparación valiosísima para la interacción con pacientes reales, pues esta interacción le pareció más auténtica que aquella vivida con sus compañeros en juegos de roles.
Asimismo, en la asignatura de musicología, los estudiantes usan un agente IA creado con la información del curso, bajo el método socrático, que les ayuda a generar ideas para sus ensayos a través de preguntas que los guían hacia una comprensión más profunda, ayudándoles a pensar de una manera más crítica y a lograr conexiones más profundas entre conceptos.
El enfoque pedagógico de estas experiencias de aprendizaje pone énfasis en la retroalimentación formativa más que en la correctiva, ofreciendo la oportunidad de tener retroalimentación oportuna y constante durante el proceso y no solo al final, potenciando así la creación de experiencias que simulen contextos profesionales para que el estudiante practique antes de enfrentarse a la realidad.
Construyamos experiencias de aprendizaje que acompañen mejor, pues el foco está en el diseño de estas experiencias más que en la herramienta.




