Por: Dr. Carlos Mezarina Aguirre
Publicación: 03/06/2026
“El uso de la IA es prácticamente universal en los campus universitarios, con un 95 % de estudiantes y educadores que utilizan herramientas de IA en su trabajo académico” (Coursera, 2026). De ahí que esta adopción masiva esté generando diversas preguntas, entre ellas tenemos: si una máquina puede redactar ensayos, resolver códigos, resumir teorías, elaborar diversos productos académicos en segundos, ¿quién está realmente realizando el esfuerzo cognitivo? (Alchemy, 2025), o ¿quién está realmente pensando o aprendiendo?. Aún las respuestas que se tiene ante esas preguntas tienen diversos matices, están los que señalan que disminuye el esfuerzo cognitivo del estudiante y por tanto el nivel de pensamiento y aprendizaje es bajo, ante otros que sostienen que no es una sustitución del pensamiento humano, sino una redefinición de la autoría y el aprendizaje a través de la colaboración crítica (Oxbridge-scholars, 2026).
La IA como “asistente”, no como “sustituto”
La IA en la educación actual no actúa como un «robot educador», sino como un potente asistente académico quede permite a los estudiantes aprender de manera más eficiente y profundizar en temas complejos (Oxbridge-scholars, 2026), de ahí que el pensamiento auténtico hoy no reside en la generación de un producto final pulido, sino en la capacidad de dirigir/interactuar con la herramienta, verificar sus salidas y cuestionar sus sesgos, eso nos lleva a pensar en este nuevo contexto, que es un acto de curadoría y juicio crítico sobre la información que la máquina nos ofrece. (Fernández, 2025).
Es así como la jerarquía tradicional del aprendizaje ha sufrido una transformación abrupta. De ahí que Fernández (2025), nos refiere que la IA ahora resuelve con facilidad los niveles base de la taxonomía de Bloom, que son recordar y comprender, lo que lleva directamente a hacer foco en habilidades de orden superior, que implica que el valor pedagógico se ha desplazado hacia el análisis, la evaluación y la creación con criterio.
Evaluación Auténtica: Preparación para el mundo real
La evaluación auténtica actúa como un ensayo general para la vida profesional (Alchemy, 2025), en ese sentido en lugar de implementar exámenes memorísticos, se debe plantear problemas abiertos y casos reales que requieren que el estudiante aplique el conocimiento en contextos diversos (Alfabetización Digital, 2026). Esta forma de abordar la evaluación aumenta el compromiso del estudiante, ya que percibe la utilidad directa de lo que está aprendiendo, dificultando el plagio.
Alchemy, (2025), nos señala que en esta era de la IA generativa, el valor intelectual ya no reside en la capacidad de generar un producto final, sino en la dirección consciente, el juicio crítico y la responsabilidad que el humano ejerce sobre las herramientas de inteligencia artificial; es por eso que se señala que el aprendizaje ya no se mide por la posesión de información sino por el desarrollo de un escepticismo informado y la capacidad de tomar decisiones en entornos complejos (Oxbridge-scholars, 2026). Ello nos lleva a que la evaluación por tanto, debe transformarse en un acompañamiento formativo que haga visible el aprendizaje humano, reconociendo el error no como un fallo, sino como una evidencia necesaria de pensamiento propio(Alfabetización Digital, 2026).
Nota. Imagen que ilustra la transición del uso pasivo al activo de la tecnología, generada por el software Gemini de Google (2026).





