Por: Mg. Virna Velarde Mena
Publicado: 29/06/2026
Enseñar Derecho no tiene por qué ser una experiencia tediosa y puramente teórica. Este artículo narra mi experiencia personal implementando metodologías activas en mi cátedra en el Programa de Derecho en el Campus Arequipa, buscando transformar el aula en un espacio donde el estudiante es el verdadero protagonista. El objetivo es inspirar a otros docentes a ver la innovación como un camino gratificante para formar abogados apasionados, éticos y mucho más humanos.
1. Introducción
Como docente de Derecho, durante mucho tiempo me hice la misma pregunta: ¿cómo puedo enseñar temas complejos y sustantivos sin que mis estudiantes sientan que están frente a una clase monótona? Siempre tuve la convicción de que el Derecho es una profesión vibrante, llena de posibilidades para cambiar la realidad social, pero sentía que esa chispa se perdía si solo me limitaba a la enseñanza tradicional. Me propuse un reto: transformar mis cursos en experiencias únicas. Lo que he aprendido es que el cambio empieza en el aula, con la energía que nosotros, como docentes, imprimimos cada día para motivar a nuestros estudiantes a amar su carrera.
Para abordar este desafío, es necesario comprender que la innovación pedagógica no debe entenderse simplemente como la aplicación de nuevas tecnologías, sino como una «intervención deliberada y planificada en las prácticas docentes que busca transformar los procesos de enseñanza-aprendizaje para responder a las nuevas demandas del entorno educativo» (Torres Santomé, 2018). Bajo esta premisa, me propuse transformar mis cursos en experiencias únicas, comprendiendo que el cambio empieza en el aula, con la energía que nosotros, como docentes, imprimimos para motivar a nuestros estudiantes.
Aplicar innovaciones pedagógicas requiere compromiso, pues, tal como señalan Castañeda-Noguera et al. (2022), la innovación en educación superior implica una ruptura necesaria con el modelo expositivo tradicional, integrando estrategias que posicionan al estudiante como agente activo de su propio proceso de aprendizaje.
2. Desarrollo:
Mi laboratorio personal de innovación
Aplicar innovaciones pedagógicas requiere compromiso, pues, tal como señala Gairín Sallán (2015), este es un «proceso de reconfiguración de las estrategias didácticas y organizativas que tiene como objetivo fundamental mejorar los resultados de aprendizaje y la experiencia formativa de los estudiantes a través de soluciones creativas y adaptativas» (p. 42).
¡No voy a negar que lleva tiempo y trabajo! Pero, ¿saben qué? La recompensa de ver a un estudiante comprometido, emocionado y debatiendo con pasión, no tiene precio. Gracias al apoyo constante del área de Innovación Pedagógica, fui incorporando herramientas que cambiaron el chip de mis alumnos:

Imagen creada con Gemini IA. https://www.gemini.com
● Aula Invertida: Empecé por cambiar el esquema. Ahora mis alumnos revisan la teoría antes de clase, y así el tiempo en el aula lo usamos para lo divertido: debatir, analizar casos reales y simular audiencias donde ellos toman el mando.

Imagen creada con Gemini IA. https://www.gemini.com
● Gamificación (Escape Room): ¡Es increíble! Cuando les propongo un Escape Room jurídico, la energía cambia por completo. Se olvidan del estrés de un examen tradicional y se convierten en estrategas que deben resolver casos. Claro, para que funcione, ellos tienen que haber leído y repasado antes; se convierte en un desafío que ellos mismos quieren ganar.
● Aprendizaje por Emociones: He incorporado esta metodología, aunque suene diferente en Derecho, ayuda a que los estudiantes desarrollen resiliencia y empatía. ¡Los abogados también necesitamos gestionar nuestras emociones!
● Aprendizaje Basado en Servicios (ABS): Cuando los estudiantes, se ven frente a un público real en una capacitación o actividad de proyección social, descubren el verdadero impacto de su carrera. Es ahí donde el Derecho deja de ser letra muerta y se vuelve una herramienta de ayuda real.
● Feedback e IA: El uso de la Inteligencia Artificial para el feedback permite que los estudiantes reciban al instante información importante para ellos y aprendizaje.
3. Análisis de Impacto:
Lo más gratificante ha sido ver cómo mis estudiantes pasan de ser espectadores pasivos a protagonistas. Ver la cara de un alumno al superar un Escape Room o al terminar exitosamente una simulación es, para mí, el mayor éxito docente. He logrado que mis clases sean una sorpresa constante: un día es un debate apasionado, otro es una simulación de alto nivel. Esto no solo mejora su aprendizaje técnico, sino que les da confianza, oratoria y un sentido de ética que difícilmente hubieran desarrollado en una clase rutinaria.
4. Conclusiones y Recomendaciones
Innovar no es sencillo, y a veces requiere que nosotros, como docentes, salgamos de nuestra propia zona de confort. Pero les aseguro que vale la pena. No necesitan cambiar toda la facultad de un día para otro; empiecen en sus propias cátedras, paso a paso, con curiosidad y ganas. Si logramos contagiar esa pasión, formaremos no solo mejores profesionales, sino mejores seres humanos.
¡Los invito a intentarlo y a compartir sus propias experiencias! Porque al final, enseñar Derecho de forma distinta es nuestra mejor forma de preparar a quienes cambiarán el mundo.




