Por: Mag. Lizsetty Alexsandra Escobar Vera
Docente de la Facultad de Derecho, Universidad Continental (Sede Cusco)
Publicación: 28/09/2026
- Introducción
En la enseñanza del Derecho existe un vacío pedagógico preocupante: se asume que por el solo hecho de leer normas o memorizar doctrina, el estudiante sabrá construir razonamientos jurídicos sólidos. Sin embargo, la argumentación no es una habilidad innata ni un don retórico abstracto; es la columna vertebral de toda materia y especialidad del campo jurídico. Ya sea en el ejercicio del litigio estratégico, en la función fiscal o en la alta magistratura, la argumentación es una herramienta ineludible e imperdible en la práctica profesional. Sin un método riguroso, los futuros profesionales quedan expuestos al «síndrome de la hoja en blanco» y a la construcción de argumentos débiles que fácilmente resultan quebrados en un proceso judicial.
Frente a ello, se implementó la experiencia «Argumentando Ando». Cabe precisar con absoluta claridad que la estructura analítica utilizada (justificación interna y externa, el test de proporcionalidad y el modelo de Toulmin) no es de autoría propia; son técnicas de argumentación constitucional de validez universal ampliamente reconocidas pero paradójicamente no explotadas de forma práctica e instruccional en las aulas universitarias. La innovación de esta propuesta radica en convertir esas teorías abstractas en el verdadero método científico del Derecho: un procedimiento estandarizado y simplificado a través de fichas y matrices de trabajo donde cada fase exige responder a preguntas guía específicas. Con esta metodología no se pretende que las respuestas de los alumnos sean verdades absolutas o infalibles, sino que sus argumentos no sean derrotables, garantizando que cuenten con todo el soporte fáctico, normativo y doctrinario para sostenerse con rigor formal y sustancial.
- Desarrollo de la Experiencia y Metodología
La estrategia se aplicó en el curso de Razonamiento y Argumentación Jurídica en la Universidad Continental durante el ciclo 2026-I, apoyándose en un diseño instruccional potenciado por tecnología y una reingeniería de las dinámicas de aula:
- Curación de Contenidos con IA (NotebookLM y LLMs): Se utilizó la plataforma NotebookLM como un repositorio cerrado con doctrina y jurisprudencia de la Corte Suprema para generar los insumos interactivos de clase. Asimismo, mediante diálogos guiados con IA se diseñaron formularios interactivos que tradujeron la teoría en fichas de trabajo estructuradas por fases.
- El Método Paso a Paso (Fichas de Trabajo): El procedimiento desmiembra la argumentación en cinco fases obligatorias. Para que el estudiante no caiga en la trampa del papel en blanco, cada fase le plantea preguntas detonantes específicas:
- Fase 1 (Observar): ¿Qué hechos están probados y cuáles son controvertidos?
- Fase 2 (Ordenar): ¿Estamos ante una regla o un principio? ¿Es un caso fácil o difícil?
- Fase 3 (Argumentar – Justificación Interna): ¿Cuál es el silogismo lógico (premisa mayor, menor y conclusión)?
- Fase 4 (Sustentar – Justificación Externa): ¿Cómo se supera el Test de Proporcionalidad (Idoneidad, Necesidad y Proporcionalidad en sentido estricto) ante el conflicto de derechos?
- Fase 5 (Defender): ¿Cuál es la pretensión, la garantía, el respaldo y la reserva bajo el modelo de Toulmin?
- Debate Colaborativo con Ejecución Individual: Se eliminó el trabajo grupal pasivo tradicional. Los estudiantes formaron equipos para debatir el fondo del caso difícil (ej. secreto profesional vs. persecución del delito de corrupción), pero la resolución del procedimiento y la redacción del formulario fue estrictamente individual.
- Resultados
La aplicación del método demostró avances significativos en la construcción del razonamiento jurídico:
- Pensamiento Autónomo y Esfuerzo Cognitivo: Los estudiantes dejaron de copiar y pegar respuestas automáticas o doctrinarias. Se forzaron a «desmenuzar» la norma, interpretar los artículos del código y analizar el alcance del reglamento por sí mismos.
- Erradicación del Plagio Intragrupal: Aunque los integrantes de un mismo equipo de debate compartieron el mismo veredicto (por ejemplo, hacer prevalecer la libertad de prensa sobre el pedido fiscal), al momento de volcar sus ideas a sus fichas individuales, las estructuras de redacción y los enfoques analíticos fueron completamente únicos e independientes entre cada alumno.
- Fuerza y Soporte Jurídico: La fundamentación escrita de los estudiantes demostró un nivel superior de rigor. Al responder a cada fase del procedimiento, aseguraron la presencia de premisas fácticas, garantías constitucionales y análisis de excepciones, reduciendo drásticamente la derrotabilidad de sus posturas.
- Conclusiones
La argumentación jurídica no debe enseñarse como una teoría lejana ni como una mera técnica de debate verbal; debe asumirse como el método científico indispensable del operador del Derecho. Guías estructuradas mediante fichas de trabajo paso a paso permiten que las aulas universitarias preparen a futuros abogados, jueces y fiscales con la capacidad de validar rigurosamente sus propios razonamientos antes de defenderlos.
Esta forma de enseñar —que desmiembra lo complejo hasta hacerlo comprensible y gobernable paso a paso— encuentra su inspiración más pura en la pedagogía básica. Así como en la educación primaria se enseña a multiplicar paso a paso para dominar la matemática, en la universidad debemos guiar al estudiante desde cómo se lee e interpreta un artículo hasta cómo se aplica materialmente ante un tribunal. Solo a través de este rigor metodológico garantizaremos profesionales competentes cuyos argumentos y resoluciones no sean quebrados en el ejercicio de la justicia.




