El docente e investigador de la Universidad Continental, doctor Luis Ángel Aguilar Mendoza encabezó la primera expedición peruana enfocada en estudiar el sueño humano bajo condiciones extremas de luz continua (24 horas de luz). El trabajo se realizó durante tres meses del verano antártico, con un total de 60 participantes evaluados entre la embarcación científica y la Base Machu Picchu y buscó evaluar la importancia de la calidad del sueño, y sus efectos asociados a la fatiga, ansiedad, depresión, síntomas de piernas inquietas, entre otros.
La investigación parte de una premisa fisiológica clave: el cerebro regula el sueño en función de los ciclos de luz y oscuridad. Sin embargo, en la Antártida durante el verano, la oscuridad natural desaparece por completo, obligando a las personas a “fabricar” artificialmente su noche. “Para que el sueño funcione bien, el cerebro necesita horas de oscuridad. En la Antártida, durante meses, eso no existe. Entonces el cuerpo queda expuesto a una condición extrema que no se presenta en ningún otro lugar del planeta”, explicó el investigador.
¿Por qué estudiar el sueño en la Antártida? Un laboratorio natural único
La Antártida ofrece seis meses de luz continua y seis de oscuridad total. En ese escenario, los ritmos circadianos —que regulan inmunidad, funciones cardíacas, estado de ánimo y toma de decisiones— pierden su referencia natural. Para analizar posibles alteraciones, la expedición se realizó durante los tres meses en la temporada de 24 horas de luz y el equipo registró cómo, en ausencia de noche, la desorganización horaria impacta más que la cantidad de horas dormidas.
“Durante el sueño el cuerpo realiza funciones que no puede hacer cuando estamos despiertos. Es decir, dormir no es descansar: es activar funciones vitales que solo ocurren de noche. Cuando eso se altera, aparecen problemas fisiológicos y emocionales”, señala el doctor Aguilar, agregando que la Antártida añadía otros factores extremos que impactaban en el estudio. “Puedes estar a 30 bajo cero, aislado, sin referencias sociales. Si no duermes, el deterioro conductual aparece muy rápido”.


Qué se evaluó en los participantes
Los 60 participantes —biólogos marinos, especialistas en contaminación atmosférica, ingenieros espaciales, entre otros— fueron sometidos a evaluaciones médicas, psicológicas y registros diarios de sueño mediante instrumentos como el diario de sueño y cuestionarios especializados utilizados internacionalmente para medir horas reales de descanso, número de despertares nocturnos, percepción de fatiga, cambios en el estado de ánimo y rendimiento cognitivo.
“Les pedíamos registrar cuántas veces despertaban, a qué hora dormían, cómo se sentían. Esa información permite entender cómo el cuerpo intenta adaptarse cuando pierde la referencia natural del día y la noche. Por ejemplo, tres o cuatro despertares por noche ya indican que algo no está funcionando bien” señala el doctor Aguilar.
Hallazgos preliminares
Aunque el informe final será presentado a fines de mayo y luego sometido a revisión por pares internacionales, el investigador adelantó algunos hallazgos relevantes:
* Las personas que no logran establecer rutinas horarias estrictas presentan mayor deterioro en su calidad de sueño.
* El problema no es tanto la cantidad de horas dormidas, sino la irregularidad del horario.
* Se evidencian efectos en la capacidad de decisión, la regulación emocional y el rendimiento laboral en los primeros días de adaptación.
* Despertares frecuentes (3 a 4 veces por noche) se asocian a alteraciones fisiológicas importantes.
Respecto a estos primeros hallazgos, el doctor Aguilar resume como recomendación general la importancia de mantener ciclos definidos de sueño: “Lo más importante no es dormir ocho horas, sino dormir y despertar siempre a la misma hora. El cerebro se adapta a esa rutina. Cuando eso se rompe, empiezan los problemas” agrega.
Implicancias directas del estudio para el Perú
Para el doctor Aguilar, los resultados de esta investigación tienen aplicación inmediata en contextos cotidianos y en materia de salud ocupacional: trabajadores mineros con turnos rotativos, personal de salud en guardias nocturnas, viajeros frecuentes, estudiantes y niños con rutinas desordenadas.
“Está estadísticamente comprobado que en los cambios de horario es cuando más accidentes laborales ocurren. El cuerpo necesita días de adaptación. En países Europa, los periodos de adaptación laboral están normados, pero no en el Perú y ello es un riesgo” asegura. Asimismo, el estudio es compatible y refuerza las recomendaciones de higiene del sueño promovidas por la comunidad médica internacional: dormir en silencio, sin pantallas, en ambientes ventilados y con horarios regulares.


Proyección científica internacional en un campo en expansión
La medicina del sueño es un campo relativamente nuevo en la región. Según el investigador, en el país existen menos de 20 especialistas formados en esta área. “Estamos hablando de un campo que tiene poco más de dos décadas de desarrollo. Hoy incluso los relojes inteligentes permiten llevar diarios de sueño que antes eran imposibles de registrar por meses” agrega.
El informe preliminar ya ha recogido el interés de países como Islandia y Finlandia, donde las variaciones extremas de luz también afectan a la población. El equipo proyecta que el estudio será evaluado por investigadores de distintas regiones por sus propiedades únicas. “Es de los primeros trabajos del sueño en estas condiciones a nivel mundial. Y lo hacemos desde un país cercano a la línea ecuatorial: ese contraste es valioso para la ciencia”.
Este estudio no solo marca un hito para la ciencia peruana en la Antártida, también posiciona la labor de la investigación de nuestro docente doctor Luis Ángel Aguilar Mendoza, en escenarios científicos de máxima exigencia. Además, ubica a la Universidad Continental como referente de calidad docente para la investigación aplicada, capaz de trascender a las aulas para aportar a la ciencia global desde el Perú con propuestas innovadoras, interdisciplinarias y de alto valor práctico para la vida real.
Sobre la expedición y el equipo investigador
La expedición formó parte de ANTAR XXXII (Trigésima Segunda Expedición Científica del Perú a la Antártida), programa anual de investigación científica que Perú realiza en la Antártida, en cumplimiento de sus compromisos como Miembro Consultivo del Tratado Antártico y contó con el apoyo de la Marina de Guerra del Perú y se ubicó en la base Base Machu Picchu.
La expedición de este estudio pionero del sueño en la Antártida titulado “Investigación de la calidad de vida y labores expedicionarias a través del estudio del sueño en viajeros a las bases antárticas de Perú y Chile, 2026” estuvo liderado por el investigador principal, doctor Luis Ángel Aguilar Mendoza y los doctores Darwin Vizcarra y Víctor Anculle-Arauco, de la Universidad Peruana Cayetano Heredia; el Dr. Giuseppe Valdiviezo-Morales, de la Universidad Nacional de Piura; y la magister Lucero Cuevas, dela Universidad Andina de Cuzco.
Sobre el Dr. Luis Ángel Aguilar Mendoza
Consultor internacional en neurociencia y comportamiento, docente de la carrera de Psicología de la Universidad Continental. Autor de 82 publicaciones entre artículos científicos, libros y capítulos de libro. Miembro de Dana Foundation. Representante peruano ante la Federación Latinoamericana de Sociedades de Neurociencias (FALAN) y la International Brain Research Organization (IBRO). Conferencista en 21 países, revisor de 6 revistas indizadas internacionales y miembro de 14 sociedades científicas nacionales e internacionales. Expresidente de la Sociedad para la Neurociencia del Perú (SONEP). Fue representante peruano ante la International Brain Research Organization (IBRO) y la Federación Latinoamericana de Sociedades de Neurociencias (FALAN). Doctor en Neurociencias y Comportamiento por la Universidad Pablo de Olavide, España. Postdoctorado en Neurociencia por la Universidad de Salamanca, España. Postdoctorado en Neurofisiología por la Universidad de la República del Uruguay. Máster en Neurociencias por la Universidad Internacional de Andalucía, España. Diplomado en Docencia Universitaria por la UNIFÉ. Diplomado en Innovación por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile. Biólogo por la UPCH.


