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José Lopera: «Todos los implicados en el bullying sufren consecuencias negativas»

El bullying escolar es un tema que se trata todos los días en el Perú. En los últimos meses, se han conocido dramáticos casos a nivel nacional, que incluso han llevado a sus víctimas al suicidio. Y aunque sería necesario contar con mucha más data para comprender la incidencia real, se sabe que el 48% de alumnos sufre intimidación en las escuelas; 34%, violencia verbal, y 54%, bullying en grupo. Esta problemática, comprende además serias consecuencias para todos los implicados, por lo que su prevención es fundamental en el ámbito educativo.

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José Manuel Lopera Lopera, especialista de la Universidad de Barcelona – España, estuvo en la Universidad Continental y participó de la Jornada Internacional: ¡Alto a la violencia escolar! con el tema: «Salud psicosocial en niños y adolescentes e identificación de conductas de riesgo desde el nivel inicial». El joven expositor, destacó en su charla que el acoso escolar no solamente tiene repercusiones importantes en las víctimas, sino también, en los agresores y testigos.

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«Las consecuencias en las víctimas son la ansiedad, temores y miedos permanentes, problemas psicosomáticos, pánico de asistir a la escuela, baja autoestima, aislamiento social, indefensión aprendida y depresión, y finalmente el suicidio», señaló Lopera. Dijo que, mientras esto sucede en los agredidos, en los agresores se manifiesta el reforzamiento de conductas agresivas y infradesarrollo de la empatía, además se forja personalidad violenta y puede determinar futuros actos delitivos.

«Los testigos de violencia escolar también tienen efectos negativos como: insensiblización al sufrimiento del otro, reforzamiento de modelos internos de violencia, normalización de la violencia y sentimientos de culpa e impotencia», subrayó el expositor. Ante este panorama, Lopera refirió que la escuela es uno de los espacios fundamentales para el desarrollo socioafectivo de la persona, pues «es ahí donde el niño y adolescente pasa gran parte de su tiempo, por lo que sus educadores deben desarrollar sus competencias para vivir en sociedad, a través de la escucha activa, integración de grupo y respeto a todas las diferencias, usando la disciplina en lugar del castigo y reconociendo los logros».

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