Por: Mg. Paola Espinoza Gutiérrez
Publicado: 29/01/2026
Iniciar un nuevo ciclo académico en educación superior es un reto que trae errores costosos si se empieza sin hacer una valoración que permita diagnosticar desde dónde aprenden los estudiantes. Se suele asumir que llegan con las habilidades cognitivas o niveles de abstracción necesarios, dejando que la evaluación de entrada se limite a evaluar recordación de información previa.
Las evaluaciones de entrada reales buscan diagnosticar para tomar decisiones pedagógicas que mejoren la enseñanza-aprendizaje desde la primera semana.
Arizona State University, nos da dos claves para que una evaluación de entrada genere valor:
- Alinearla a objetivos de aprendizaje medibles, de lo contrario se convierte en una evaluación genérica que no permite la toma de decisiones pedagógicas informadas.
- Utilizar la Taxonomía de Bloom como aspecto clave para incorporar preguntas que diagnostiquen habilidades de pensamiento de orden inferior o superior, según la naturaleza de la asignatura.
Todas las asignaturas buscan desarrollar diferentes habilidades de pensamiento, la Figura 1, ayuda a identificar cuáles de ellas coberturar.
Figura 1
Taxonomía de Bloom revisada: niveles cognitivos del aprendizaje. Reproducida de Arizona State University, Learning and Teaching Hub, Ira A. Fulton Schools of Engineering.
Incorporando esta mirada fundamental, los docentes pueden iniciar un 2026:
- Fomentando la alineación de la evaluación y la enseñanza.
- Garantizando el diseño de estrategias y tareas de evaluación válidas.
- Diseñando con evidencia desde la primera semana para ajustar ritmo y profundidad.
- Activando acompañamiento estudiantil temprano.





