Por: Mg. Heydi Karina Molina Yangali
Publicado: 29/01/2026
El poder pedagógico de los rompehielos digitales en la universidad
El gran elefante en la habitación de la educación superior actual es el silencio. Entramos a una sesión de Meet, Zoom o Teams y nos topamos con una cuadrícula de rectángulos negros. La distancia física es obvia, pero la distancia emocional es la que realmente está matando el aprendizaje. En estos tiempos, hemos entendido que las dinámicas rompehielo digitales no son un «plus» o una actividad para perder el tiempo; son, en realidad, el único pegamento que sostiene a una comunidad académica que corre el riesgo de desmoronarse por la frialdad de los algoritmos.
Del juego superficial a la arquitectura social
Sinceramente, llamarles «juegos» es quedarnos cortos. Como bien señala Avid Open Access (2025), estamos ante una estrategia de diseño intencional. El objetivo no es que el estudiante diga su color favorito, sino que baje sus defensas. La «ansiedad digital» es real: el miedo a encender el micrófono o a equivocarse frente a desconocidos bloquea el proceso cognitivo.
Pero cuidado, que aquí es donde entra la verdadera innovación. Ya no estamos en la era del simple chat. Investigaciones recientes, como las de Jaramillo et al. (2025), advierten que si la gamificación no tiene un sentido didáctico profundo, lo único que logramos es fatiga. No se trata de lanzar puntos como si estuviéramos en un casino, sino de usar mecánicas lúdicas para que el estudiante sienta que su presencia importa.
Lo que realmente está moviendo el tablero

Gemini. (2025). Imagen generada por IA. https://gemini.google.com/
Si analizamos hacia dónde vamos, hay tres pilares que están redefiniendo el aula este año:
- IA e Inmersión: No es ciencia ficción. La integración de realidades híbridas permite que ese «romper el hielo» ocurra en espacios simulados donde el error no tiene costo social. La IA está ayudando a personalizar estas entradas, adaptándolas a los ritmos de cada grupo (Academic.edu.pe, 2025).
- La urgencia de la inclusión: Me parece vital lo que plantean Maceda et al. (2025) sobre la gamificación inclusiva. Si nuestra dinámica rompehielo excluye a quien tiene una discapacidad o una conexión lenta, estamos fracasando como docentes. La verdadera dinámica moderna es la que nivela el campo de juego para todos.
- Identidades fluidas: Actividades como «Dos verdades y una mentira» o las micro-presentaciones visuales son potentes porque permiten que el estudiante decida cómo quiere ser visto en este nuevo ecosistema.
Una reflexión necesaria
Al final del día, podemos tener la plataforma más sofisticada, pero si no logramos que el estudiante se sienta seguro para preguntar, debatir o incluso bromear, el aprendizaje significativo será un mito. La construcción de confianza interpersonal es la competencia digital más importante de nuestra década.
Estamos ante el reto de humanizar los bits. Las herramientas están ahí (Clemson Online, 2025; American TESOL Institute, 2025), pero la chispa depende de nuestra capacidad para entender que, detrás de cada pantalla, hay una persona buscando conexión, no solo información.




