La inteligencia artificial (IA) está transformando la manera en que las empresas operan, las organizaciones toman decisiones y las personas aprenden. Frente a este escenario, Patricia Barrios, directora ejecutiva de la Universidad Continental, participó en Experiencia Endeavor 2026, encuentro del ecosistema emprendedor que reúne a empresarios, emprendedores, inversionistas y líderes de distintos sectores para intercambiar conocimientos, generar conexiones e impulsar iniciativas de alto impacto.

Barrios integró el panel “Construyendo el Perú desde la IA: Estado, empresa, startups y academia”, junto con Saúl Chrem, CEO de Xertica; Beatriz Boza, socia de EY Gobierno Corporativo y Familias Empresariales; Jorge Velarde, presidente ejecutivo de COFIDE; y Giovanna Cortez, directora y mentora en Endeavor.

La conversación abordó los desafíos de la inteligencia artificial desde distintas perspectivas: empresarial, gubernamental, financiera, emprendedora y académica. Desde la educación, Barrios propuso una reflexión sobre el propósito de las instituciones formativas y su responsabilidad en la generación de oportunidades de desarrollo para el país.

Conectar la educación con el Perú real

Para la directora ejecutiva, uno de los principales desafíos es transformar el esfuerzo de los peruanos en mayor productividad y progreso social. Esto exige revisar la misión de las instituciones educativas y su relación con el entorno.

“La transformación más importante es la misión y entender que existimos para convertir talento en historias reales de progreso social y económico”, sostuvo.

En esa línea, advirtió que las universidades no pueden formar profesionales capaces de generar valor si permanecen desconectadas de las necesidades de la sociedad. “No podemos desarrollar talento competente para agregar valor al país si el Perú real permanece fuera de las aulas”, afirmó.

Como respuesta, planteó incorporar problemas concretos de las personas y del país en las experiencias de aprendizaje, así como promover el trabajo interdisciplinario. De esta manera, los estudiantes podrán aplicar sus conocimientos y utilizar la inteligencia artificial para desarrollar soluciones a desafíos reales, en lugar de limitarse a incorporar herramientas tecnológicas.

Pensamiento crítico: el desafío de aprender con IA

Barrios también alertó sobre un riesgo fundamental en la formación de los estudiantes: depender de las respuestas que ofrece la inteligencia artificial sin cuestionar su validez.

“El mayor riesgo no es que un estudiante no use la IA para resolver problemas, sino que deje de cuestionar lo que considera que es cierto”, señaló.

Ante ello, remarcó que las instituciones educativas deben fortalecer la capacidad de análisis, la autonomía y la responsabilidad de los estudiantes sobre su propio proceso formativo. Esto supone comprender que el aprendizaje requiere esfuerzo cognitivo y que la IA debe complementar el desarrollo de capacidades, no reemplazarlo.

La directiva también propuso generar espacios seguros para experimentar, equivocarse y aprender. “Lo mejor que podemos hacer las instituciones de educación es generar espacios seguros para equivocarse”, indicó, al advertir que la formación tradicional ha puesto demasiado énfasis en obtener respuestas correctas y no suficiente atención en el desarrollo personal.

Confianza, colaboración e innovación

La reflexión se extendió al ámbito empresarial y gubernamental. Para Barrios, el miedo a experimentar, compartir conocimientos y crear en conjunto constituye una barrera para aprovechar el potencial de la IA.

“Tenemos que aprender a confiar en nosotros mismos, a creer en el otro y a poder confiar en que podemos crear juntos”, afirmó.

Asimismo, destacó la necesidad de contar con reglas claras y predecibles, y de convertir los incentivos públicos en oportunidades efectivas para los proyectos de investigación e innovación. Las normas, sostuvo, deben traducirse en apuestas concretas que articulen a la academia y las empresas.

Finalmente, subrayó que la transformación requiere compromiso desde todos los niveles de las organizaciones. Cada persona, independientemente de su posición, puede aportar al cambio compartiendo aprendizajes e impulsando nuevas iniciativas.

La participación de la Universidad Continental en Experiencia Endeavor 2026 ratifica el papel de la academia en la construcción de un país más productivo e inclusivo, donde la inteligencia artificial se convierta en una oportunidad para resolver problemas, cerrar brechas y transformar el talento peruano en progreso real.