El servicio de responsabilidad social universitaria de la Facultad de Psicología de la Universidad Continental participó, por invitación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), en una actividad internacional orientada a fortalecer los recursos de afrontamiento, apoyo emocional y cuidado comunitario tras los terremotos ocurridos en Venezuela.

El equipo de CALMA, servicio de responsabilidad social universitaria de la Facultad de Psicología de la Universidad Continental, participó este 2 de octubre en una actividad académica organizada junto con la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de Venezuela, a través de su Secretariado de Internacionalización, como parte de las acciones de intercambio y cooperación entre comunidades universitarias.

La actividad se desarrolló en modalidad virtual y estuvo dirigida a estudiantes, docentes y personal administrativo de la universidad venezolana. La participación de CALMA respondió a la necesidad de brindar herramientas que contribuyan al proceso de recuperación y al retorno progresivo a las actividades académicas y laborales después de los terremotos que afectaron Venezuela el pasado 24 de junio. La propia UCAB ha desarrollado diversas acciones de acompañamiento y apoyo psicológico y comunitario tras estos acontecimientos.

La charla, titulada «Después del terremoto: herramientas prácticas de contención emocional y apoyo para retomar la vida universitaria», estuvo a cargo de la psicóloga Giovanna Jacqueline Osorio Romero, coordinadora de CALMA, junto con el equipo del servicio.

Durante los 60 minutos de encuentro se abordaron las principales reacciones psicológicas y psicosociales que pueden presentarse después de una emergencia, así como herramientas iniciales para recuperar orientación y estabilidad ante momentos de elevada activación emocional.

Uno de los principales ejes de la actividad fue el acercamiento a los primeros auxilios psicológicos, haciendo énfasis en tres acciones fundamentales: observar, escuchar y conectar. Desde este enfoque, se destacó que ofrecer una primera ayuda no significa realizar psicoterapia ni asumir funciones profesionales para las que una persona no está preparada, sino brindar una presencia segura, escuchar sin presionar, reconocer necesidades inmediatas y facilitar el acceso a redes y recursos cuando sea necesario.

Una sesión centrada en la práctica

La metodología tuvo un marcado carácter participativo. A través de preguntas, ejercicios breves, análisis de situaciones y un caso aplicado al contexto universitario, los participantes pudieron reflexionar sobre cómo responder cuando una persona experimenta miedo intenso, dificultades para concentrarse, alteraciones del sueño u otras reacciones posteriores a una situación de emergencia.

También se trabajó sobre las diferencias entre las respuestas que pueden favorecer el apoyo y aquellas que, aun partiendo de una buena intención, pueden resultar poco útiles, como minimizar el malestar, presionar a una persona para que relate lo sucedido o intentar diagnosticarla.

Otro componente central fue el reconocimiento de señales de alerta y de los límites de la primera ayuda, destacando la importancia de recurrir a servicios especializados cuando existe riesgo, desorganización significativa, dificultades importantes para atender las necesidades básicas o un nivel de malestar que interfiere considerablemente en la vida cotidiana.

Recuperarse también es una tarea de comunidad

La sesión dedicó especial atención al papel de las redes de apoyo y de la propia comunidad universitaria en los procesos de recuperación.

Desde CALMA se planteó que retomar las actividades después de una emergencia no implica necesariamente recuperar inmediatamente el mismo nivel de funcionamiento previo. El restablecimiento progresivo de las rutinas, cierta flexibilidad ante las dificultades temporales, la disponibilidad de apoyos sociales y el conocimiento de los recursos institucionales pueden contribuir a este proceso.

Asimismo, se incorporó una perspectiva de derechos humanos, inclusión y accesibilidad, teniendo en cuenta que las consecuencias de una emergencia y las posibilidades de acceder a la ayuda no son iguales para todas las personas. Factores como la discapacidad, la edad, las condiciones de salud, las responsabilidades de cuidado y otras circunstancias personales y sociales pueden generar necesidades o barreras diferentes.

Cooperación universitaria más allá de las fronteras

La actividad se inscribe en las iniciativas de cooperación e internacionalización que permiten conectar a docentes, especialistas y comunidades universitarias de distintos países mediante modalidades virtuales.

La UCAB desarrolla su Programa de Clases Espejo como parte de su estrategia de Internacionalización en Casa, concebida para promover el aprendizaje colaborativo, el intercambio académico y el encuentro intercultural con instituciones universitarias extranjeras.

Para CALMA, esta participación representa además la continuidad de una trayectoria iniciada en 2020, cuando el servicio comenzó ofreciendo primeros auxilios psicológicos en línea en respuesta a las necesidades generadas por la pandemia de COVID-19. Desde entonces, sus acciones se han ampliado hacia actividades de promoción de la salud mental, formación, prevención y primera ayuda psicológica ante diferentes situaciones de crisis, emergencia y vulnerabilidad.

La participación en este encuentro con la Universidad Católica Andrés Bello permite trasladar esa experiencia a un escenario internacional y reafirma la importancia de la cooperación universitaria, el conocimiento compartido y las redes de apoyo como recursos para responder ante situaciones que afectan a comunidades enteras.