- El sistema utiliza energía solar para almacenar calor durante el día y liberarlo por la noche, mejorando la temperatura en viviendas ubicadas en zonas de frío extremo.
En las zonas altoandinas del Perú, donde las temperaturas pueden descender hasta los -15 °C durante la temporada de heladas, mantener el calor dentro de las viviendas sigue siendo un desafío crítico. Frente a esta realidad, estudiantes de la Universidad Continental han desarrollado una solución innovadora y accesible: una batería de arena capaz de almacenar y liberar calor sin necesidad de electricidad ni combustibles.
El proyecto fue desarrollado por Omar Núñez Sucasaire, estudiante de Arquitectura, junto a Fiorela Benavente Alarcón y Alexis Quispe Mamani, estudiantes de Ingeniería Mecánica de la Universidad Continental.
La iniciativa surgió en el marco del programa Fellowship del FabLab de la Universidad Continental, que impulsa el desarrollo de soluciones tecnológicas con impacto social. A partir de la identificación de una necesidad concreta —la falta de sistemas de calefacción accesibles en zonas altoandinas— el equipo diseñó una alternativa basada en el aprovechamiento de la energía solar.
De prototipo a validación en campo
La propuesta ya ha superado una primera fase de validación. El sistema fue probado como prototipo en Chalhuanca (Arequipa), donde evidenció resultados favorables en la mejora de las condiciones térmicas en viviendas expuestas a bajas temperaturas.
Estos resultados permitieron consolidar una primera versión funcional del sistema en condiciones reales.
Cómo funciona la batería de arena
El sistema se basa en un principio térmico simple: durante el día, paneles solares captan el calor y lo transfieren a un contenedor de arena. Por la noche, ese calor acumulado se libera progresivamente hacia el interior de la vivienda, permitiendo alcanzar temperaturas cercanas a los 20 °C, incluso en climas extremos.
Fabricado con materiales accesibles como fibra de cemento, tuberías metálicas y un recubrimiento de madera, el sistema está diseñado para adaptarse a viviendas rurales.
“No necesita energía eléctrica ni combustible, solo el sol, que es un recurso constante en estas zonas”, explica Omar Núñez.
Tras los resultados obtenidos en la fase de prototipo, el equipo se prepara para una nueva etapa de implementación. El siguiente paso será realizar pruebas finales en los tambos de Arequipa, lo que permitirá evaluar el sistema en condiciones de uso continuo y avanzar hacia una versión más optimizada y escalable.
Más allá de su componente tecnológico, la batería de arena responde a una problemática estructural: la pobreza energética que afecta a miles de familias en regiones como Puno, Cusco, Arequipa, Huancavelica y Apurímac, donde las heladas pueden extenderse hasta septiembre.
El desarrollo de este tipo de soluciones evidencia cómo la innovación desde la academia puede contribuir a enfrentar desafíos reales del país, integrando sostenibilidad, accesibilidad y enfoque social.